Viernes 9 septiembre 2011 @ 10:15 PM

LO DOLOROSO DEL DUELO:

Felipe Camiroaga

“COMUNICADO DE TVN:
URGENTE, MURIÓ FELIPE CAMIROAGA Y EQUIPO DE TVN
NO HAY NINGÚN SOBREVIVIENTE”

Es imposible como persona y como Psicóloga, mantenerme al margen de lo que nos está ocurriendo en estos días en que estamos de luto. A muchos, sobre todo a los que somos padres, nos afecta enormemente la muerte de  personas que tiene hijos pequeños, por lo tanto, no podemos dejar de pensar en el bebé de 8 meses que perdió a su madre y en aquellos niños que quedaron huérfanos debido a que sus dos padres viajaban en ese avión. Pese a eso, a la gran mayoría de los chilenos, incluso los que viven en el exterior, les ha afectado demasiado la muerte de “Nuestro Felipe”.
Del shock inicial, el no poder creer lo que está pasando hasta asumir la realidad…. El sentimiento de consternación que vivenciamos se va transformando en desolación cuando pensamos: “¿Qué haremos en las mañanas sin ver a Felipe Camiroaga?” El sentimiento de orfandad de los chilenos es grande, debido a que él nos acompañaba todas las mañanas, ya sea por un rato, o durante todo el medio día, dependiendo del tiempo que teníamos para verlo. Él era parte de nuestras vidas y nos duele como si fuese un familiar querido. Estamos impactados y viviendo un doloroso duelo.

“EXTRA, EXTRA, EXTRA, INTERRUMPIMOS ESTE PROGRAMA PARA…”
CUANDO LA MUERTE INTERRUMPE SORPRESIVAMENTE NUESTROS “PROGRAMAS”:
Un día cualquiera, en un momento cualquiera y a través de un medio de comunicación cualquiera, sabemos que cayó un avión “cualquiera”… en Chile, nos informamos que NO iban personas “cualquieras” y sorpresivamente nos enteramos que en este avión  estaban, entre otros, Felipe Cubillos, Roberto Bruce, y Felipe Camiroaga….Felipe Camiroaga…. ¡¡¡¡FELIPE CAMIROAGA!!!…. ¿¡Pero cómo!? ¡No puede ser, no lo puedo creer!, ¡¡¡NO LO PUEDO CREEEEER!!
Es la reacción normal que la mayoría tenemos cuando alguien muy cercano a nosotros de forma inesperada “se nos muere”. ¡¿Por qué reaccionamos así?! ¿Qué nos pasa internamente cuando sorpresivamente la muerte interrumpe nuestros “programas”?

LA MUERTE SORPRESIVA DE FELIPE CAMIROAGA Y EL COMANDO DEFENSIVO LLAMADO “NEGACIÓN”.
“La inmensa mayoría del pueblo chileno” NO estaba preparado para que ¡en un momento a otro se muriera Felipe Camiroaga! ¡No tenía una enfermedad terminal ni menos aún tenía la edad como para morirse, por lo tanto, NO estábamos preparados! Generalmente las personas no están preparadas  para ESA noticia, la muerte inesperada y trágica de un ser querido.
Nuestra interioridad, usando una metáfora, es parecida a una ampolleta, que está diseñada para una cantidad “X” de voltaje. Si se le aplica  un voltaje  extremadamente superior para el cual está diseñada, ¡la ampolleta NO DA!… y estalla, definitivamente NO PUEDE con ese voltaje. Precisamente esto nos ocurre a nosotros, “NO NOS DA”, no podemos tolerar esa horrible realidad, que es como una carga extremadamente grande de voltaje  para  nuestra interioridad y es por esto, que no podemos soportarla. Esa realidad se transforma en un gran enemigo y frente a este enemigo aparecen los “Soldados de la Personalidad”, los famosos “Mecanismos de Defensa”, ahora bien, los especializados en este tipo de catástrofe son los “Comandos de la Negación”. No hay peor enemigo para nosotros que el dolor inmenso que surge cuando ESA persona amada muere tan inesperadamente y trágicamente, y es por esto que nos protegemos del dolor negándolo.
Aparentemente  lo sabemos pero no lo podemos asimilar, no podíamos creer que Felipe Camiroaga se “nos murió”.
Sabemos que cuando un avión se “pierde” en el mar es porque se estrelló en él y prácticamente no existe probabilidad que sobrevivan los pasajeros, sin embargo queríamos creer que “el avión debe estar por ahí”, “que se estrelló en la tierra y que hay  sobrevivientes”, o “que los pasajeros están con chalecos salvavidas en el agua esperando ser rescatados” y por supuesto, que “nuestro Felipe” es uno de ellos. El “enemigo” llamado “muerte inesperada” es enfrentado por “el comando” llamado “negación”.
En nuestras rutinas de la mañana, para muchos, estaba incorporado el programa de televisión “Buenos días a todos”.
Todas las mañana veíamos, aunque sea por un corto rato, a Felipe Camiroaga, él era parte de la rutina de todos los días, es un programa que ha estado por muchos años en “el aire”, más aún “el programa en gran parte era EL”, los otros integrantes podían ser reemplazables, pero ÉL NO. Incluso cuando Felipe estaba de vacaciones y lo “reemplazaban” por un tiempo, sabíamos, sin cuestionarnos que volvería. Del mismo modo en nuestros “programas personales” damos por hecho que vemos o sabemos de nuestro ser amado y si se ausenta, estamos seguros que  volverá, como un niño que sabe que sus papás salieron de noche y que cuando despierte en la mañana los verá…. Pero los padres sorpresivamente no vuelven, ¡no están en la mañana!, no hubo despedidas ni menos aún se “preparó” el niño para algo tan tremendo como la ida de sus padres… el niño pregunta con perplejidad sin poder entender por qué sus padres no están de vuelta y menos aún no puede creer que es PARA SIEMPRE….
Guardando las proporciones, así nos estamos sintiendo.

 

EL AVIÓN SE DESINTEGRÓ:
¿AHORA QUE VAMOS A HACER SIN FELIPE CAMIROAGA?
¡EL ES IRREMPLAZABLE!
EL “PARA SIEMPRE”
Lo más tremendo de enfrentar la muerte de nuestro Felipe es que no lo volveremos a ver nunca más, se fue para siempre. El que “se nos muera” alguien muy importante y de esta forma, tan inesperada y trágica, para nosotros es tremendo. Ese avión repentinamente se desintegró y solo quedan “restos”, es chocante y muy dramático. Nosotros sentimos que nuestra realidad prácticamente se desintegra, de un momento a otro la realidad que experimentamos como imperturbable se desintegró, solo quedan “restos”, estos “restos” son sus fotos, sus entrevistas, las grabaciones de sus programas, su mochila, sus animales, su casa.
Se muere un ser amado inesperadamente y frente a esto,  necesitamos tener estos “restos”; lo recordamos, ponemos su foto en un lugar visible, recordamos su cumpleaños, hablamos de él  para mantenerlo vivo, a veces incluso no movemos ni sacamos nada de su pieza como  sintiendo que ESA persona amada está… pero nuestro ser amado no está… solo son sus “restos”. Quedamos con un vacío tremendo, ¿qué vamos a hacer sin esta persona tan imprescindible  para nosotros?, ¿cómo vamos a vivir sin él? Muchos niños en más de una ocasión, ha sentido el tremendo miedo, incluso pavor, que sus padres de un momento a otro mueran, ¡¿qué harían sin ellos?! La muerte de un hermano o de un gran amigo también desintegra nuestra realidad imperturbable.
Es tremendo, muy triste y doloroso.

¡¿QUÉ PASÓ, POR QUÉ EL AVIÓN SE CAYÓ?!
¡¿POR QUÉ ÉL?!
LA RABIA, LA REBELDÍA
Y EL “CULPABLE”:
El sentimiento de injusticia es muy grande, NO era un anciano, NO tenía una enfermedad terminal, NO era, aunque suene fuerte, un  animador cualquiera, ERA Felipe Camiroaga.
La rabia es  potente y la canalizamos en buscar y encontrar al “culpable”. “Alguien” debe tener la culpa, la piloto, la falta de combustible, Dios; frases como: “él se lo llevó, fue su voluntad”, suena a “aceptación” pero en el fondo sentimos que en esto solo existe injusticia, que esto no fue un accidente y que “Dios es injusto”.

ME MUERO SI UN HIJO SE MUERE:
NI HABLAR CUANDO UN HIJO MUERE, EN ESE CASO NO SE DESINTEGRA LA REALIDAD DE LOS PADRES, SON ELLOS LO QUE SE DESINTEGRAN Y SOLO QUEDAN “RESTOS” DE ELLOS, SE SIENTEN “MUERTOS EN VIDA”. ES TREMENDAMENTE DEVASTADOR, DEBIDO A QUE LOS HIJOS SON IRREMPLAZABLES, MÁS AÚN, PARA LA MADRE, ELLA SE SIENTE “MUTILADA”, NO SE RECUPERA NUNCA, SOLO APRENDE A VIVIR SIN UNA PARTE DE SU CUERPO, NADA MÁS.

El dolor del duelo es demasiado doloroso
El alma de los Chilenos está adolorida

Marie Louise Duhalde

6 comentarios

  1. Sri dice:

    Absolutamente de acuerdo con Rodrigo Diez, Felipe ya era parte de ntreusas famlias, y no nos habiamos dado cuenta. O, yo al menos no me habeda dado cuenta. Por mi trabajo no era habitual que sintonizara el BDAT, solo lo veia en el verano para las vacaciones y ocasionalmente durante el af1o pero ahora con el accidente al pensar que ya no estara para acompaf1arnos debo reconocer que la pena es enorme, la misma que sentireda por un familiar muy cercano.Para el resto de las victimas vaya mi saludo y mis respetos, espero que los familiares logren el consuelo necesario.

  2. Julia dice:

    Con lo que se está descubriendo de lo que pasó con el Casa uno se vuelve a acordar Da pena pero también hay que decir que después de que murió se transformó en San Felipe.

  3. Angélica dice:

    También llegué a este blog por emol. Lo de Felipe nos golpeó a todos, el accidente fue tremendo y no dejo de preguntarme por qué personas como ellos tenían que morir así. ¡POR QUE EL?. Me choquea que en el matinal estén todos sonrientes, pareciera que no ha pasado nada, aparte de las flores y las fotos, hecho de menos que conversen un poco de cómo ellos viven esto y hagan como que está todo “normal” .

  4. Rosario dice:

    Pareciera que el accidente fue ayer, esto de que la interioridad es como una ampolleta diseñada para una cantidad de voltaje me resuena mucho ya que yo también perdí a un primo en un accidente, cuesta demasiado aceptarlo, a uno NO LE DA, se choquea. Buena la descripción, se me paran los pelos hasta hoy cuando hablan de los restos, nosotros también pasamos por esto porque mi primo cayó a un río. Es demasiado duro, llega a doler el alma como dice la psicóloga.

  5. Anto dice:

    Encontré bacán este artículo que sale en emol. Lo de Felipe nos afectó a todos, ahora que apareció ese video en que se muestra al que realmente piloteaba ese avión, ¿que van adecir?. Tarde o temprano la verdad se va a saber, pero del Felipe solo quedan restos como dice la sico y cuesta demasiado aceptarlo. Bueno lo de “soldados de la personalidad”, yo estudio sicología y encontré choro esta forma de describirlos.

  6. Carlos Van De Wyngard R dice:

    Quedarse es otra forma de partir, también puede ser en situación trágica.

Escribe un comentario