Miércoles 26 octubre 2011 @ 3:00 PM

Personas “Terapeadas”

¿Te Sentirás Identificado(a) Con Alguno De Ellos?

Un hombre con “problemillas” sexuales. A todos “les pasa”, ¡aunque sea una vez!

Un adolescente llega a mi consulta por un motivo “X”. Como cualquiera psicóloga psicoterapeuta me doy cuenta que el motivo “X” es un “pelo de la cola” de lo que realmente le pasa. Comenzamos su psicoterapia “navegado” en su “facebook-social”; es decir, en aquellos acontecimientos de su vida… “que todo el mundo sabe”. Es una conversación común y distendida, pero gracias al poder de la psicoterapia, entramos en su perfil personal, a “ese Yo” que a el mismo le cuesta reconocer. El adolescente en cuestión, va “chateando” consigo mismo y sus conflictos al respecto de  su identidad sexual, nada menos, ni nada más. No sabe si realmente es “hombrecito” debido a que “no se la puede” con su polola, cosa que lo angustia muchísimo. En este “chateo” consigo mismo vamos descubriendo que él NO es homosexual y que sus problemáticas más bien tienen que ver con “inseguridades en su masculinidad;  fenómeno que se lo ha conceptualizado como: “ansiedad de castración”.

 

¡Cuántos hombres han sentido alguna vez esto!, el miedo a “no podérsela”; es decir, a la impotencia. Ese miedo inicial que sentiste en tus primeros contactos sexuales, en tu adolescencia y que gestó algún problema de erección o de eyaculación precoz; “hacerla cortita”, antes de perder la erección, es uno de los tantos ejemplos de este “virus” ansioso. Sin embargo este virus te puede aparecer no solo en lo sexual, si no en la intimidad; no sentirse capaz de enamorar a la mujer que te gusta y mantener el entusiasmo sexual de esa mujer, el no sentirse potente para lograr consolidarte en una relación afectiva, el no confiar que te la vas a poder.

 

Así como con este valiente adolescente tu podrías “navegar en su fecebook – real”  y descubrir desde donde se propagó este “virus ansioso” que ataca tu masculinidad, con potencia. Para esto tienes que “twittear con tu pasado”, por ej., con una madre muy dominante y “castradora” que te impedía crecer y te trata hasta hoy como un niño, o un padre más bien ausente y/o muy inseguro, que no te brindó una imagen paterna consistente con quien identificarte, o malas experiencias iniciales con las mujeres, donde la angustia hacía que te bloquearas y te sentía cada vez más “impotente”, en fin, las razones pueden ser muchas y no existen recetas. La psicoterapia te limpia de ese “virus” y así puedes funcionar sin interferencias.

 

Una mujer “cambiando de folio”, “¿Viste a la…? ¡ Ya no es la misma de antes, está más gorda y un poco arrugada”!

 

Una mujer de 49 años recién cumplidos, derivada a psicólogo por su médico tratante porque, “la raíz de sus achaques es emocional, es puro estrés”. Empieza la psicoterapia reclamando, se ha hecho todos los exámenes “habidos y por haber” y no le han encontrado nada, ¡NADA! y que está “chata” de tener que venir más encima a la consulta de una psicóloga porque no tiene tiempo. Ella quiere mejorase, no se siente bien; le sudan las manos, tiene taquicardia y una jaqueca que cada vez es más fuerte, con vómitos incluidos, “no da más” y es absolutamente entendible. Comenzamos a construir en su psicoterapia,  “el facebook de su alma”. Va “navegando” en su propia “red” y va descubriendo que detrás del “perfil social” que muestra: mujer profesional, exitosa,  atractiva, muy segura de sí  misma y con una “familia bien constituida” existe su “verdadero perfil”. Este es el de una mujer que está en la “Crisis de la Edad Media” y que siente que todas aquellas cosas en la que se ha apoyado… se están yendo.

En estos momentos de su tratamiento psicológico, se atreve a “chatear” con ella misma, va reconociendo valientemente que no se siente ni tan segura de sí misma, ni tan atractiva, que se está sintiendo vieja, está siendo cada vez menos necesaria para sus hijos que están grandes y se están yendo de la casa, se siente muy amenazada por la mujer joven que comenzó a trabajar con su marido, teme que él la deje ya que nota que él “en algo anda”. Está preocupada de no ser lo “suficiente” en su trabajo ya que se están integrando gente joven y muy capaz en su equipo. Se siente presionada y exigida de demostrar que está vigente porque “anda perseguida” de que la echen y la cambien por alguien más joven, se siente vulnerable y angustiada. En fin, todas estas sensaciones son un “virus” que entró en ella y que la tienen tan interferida que no puede funcionar tanto así que el cuerpo no la está acompañando ¿Estás pasando por algo parecido, el pasar de los 40 años a los 50 años, o de los 50 años a los 60 años?

 

En esta etapa de tu vida, por muy segura que te intentes mostrar, ¡incluso frente a ti misma! es imposible mantenerte al margen de lo que pasa frente al famoso “cambio de folio”, es la constatación ineludible del paso del tiempo. La sabia canción que dice: “un año más que se va, un año más, cuantos se han ido, no importan los años que tienes, es el tiempo el que no se detiene”… El que el tiempo NO se detenga está asociado a lo que se ha ido. La juventud, la vivencia de que tienes toda la vida por delante, la capacidad para, a pesar del trasnoche, poder funcionar óptimamente al día siguiente, el no sentirte cansada a pesar de todas las actividades que haces. ¡Para que hablar de los cambios estéticos!, la famosas frases clichés de “envejecer con dignidad”, “ser joven de espíritu” muestran paradojalmente que la vejez es poco digna y que la juventud es un bien tan apreciado, que si ya no la tienes ¡por lo menos tu espíritu la tiene que tener! Las sensaciones de pérdidas no son fáciles de llevar. El que te atrevas a chatear en tu psicoterapia con lo que realmente te pasa te permite hacerle frente a los virus angustiosos que generan los “achaques”, de cualquier tipo que estás teniendo.

Los virus psicológicos hay que detenerlos a tiempo, para que no se transformen en bacterias depresivas que craqueen todo tu sistema de vida.


Un comentario

  1. heddy dice:

    Precisamente hoy dia conversaba sobre el tema de la Edad Media de la Mujer y llegamos a la conclusion que tambien las mujeres que pasan por este cuadro, buscan refugiarse en parejas menores que ellas y tambien de un nivel social mas bajo, de modo de sentirse mas segura y ejercer algun tipo de manipulacion sobre esa pareja.

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